octubre 12, 2011

encontrar oro


he perdido mi voz y parece que no tiene ganas de volver todavía. se confundió, un poco. 


antes le interesaba dirigirse con seguridad y firmeza hacia un número reducido de personas (a todas las que conocía) como si estuviesen reunidas en un salón prestando atención a todo lo que tenía ganas de decir. hasta que un buen día ya no quiso saber nada con ellos, ya no le interesaba impresionarlos ni gustarles ni nada. ni siquiera le importaba que la odiasen, porque se iba, se iba, ahora había otras personas más cercanas, más divertidas, más comprensivas, más importantes y chau.


muchos años pasó hablando a estas personas nuevas, la voz sentía que tenía una función específica y que el grupo necesitaba de ella. se sentía importante y disfrutaba de su rol. y un buen día, aburrida, volvió a apartarse. 


esta vez quería dialogar y quizá oír sobre otras cosas, no declamar sobre sus pensamientos en esa especie de comunicados oficales del corazón que elegía para expresarse. encontró nuevas personas para practicar. y dialogó tanto pero tanto que se cansó y quiso quedarse sola por un tiempo. 


así que se sentó a la plaza pública de mi cabeza, simplemente para ver a todos los personajes pasar y volver a pasar. a veces presenciando los hechos que sacudían sus días. otras veces simplemente para oír acerca del ruido en sus cabezas.opinando, sí, de vez en cuando. pero ya no era la misma voz.

todo eso es relativamente normal, viniendo de ella, la conozco y siempre estuvo ahí, como un eco. sólo a veces acierto a oír con claridad una de sus frases, por lo general las olvido. 
y ahora parece que se ha ido en serio. se fue a pasear por ahí, aburrida tal vez, dejándome este cuerpo totalmente a cargo de la mente, volviéndolo todo pálido y crudo sin querer. sólo una voz puede poner color a las mejillas... la mente no está preparada para este tipo de tareas.




Arte: Dan Hillier