diciembre 28, 2009

té+lemon+miel

quién diría que cada objeto y noción comenzarían a rotar en su lugar, mostrando de a poco no uno o dos lados desconocidos, sino todo un abanico de vistas y caras nuevas, como si un nuevo programa de computadora pudiera develarlos, aplicando nuevos cálculos sobre ellos.
quién diría que la época del año sería ésta; el ánimo justamente éste (tan extraño, turbio e inquieto); las horas serían éstas.
si hasta la noción de paz, junto con la noción de tiempo y la de fe, habían dejado de ser lo que eran. todo a mi alrededor mudaba de apariencia cual serpiente dejando atrás su vieja piel. todo tenía un aspecto hasta entonces desconocido.
lo mejor de todo era la disminución progresiva de la ansiedad. porque ese monolito inmutable que me ofrecía vivir a sus pies, y cuya sombra había enfriado mis pensamientos durante mucho tiempo, ahora empequeñecía y se alejaba de mí cada día más. cuando la soga del destino comenzó a tirar de mi cuerpo en dirección contraria a él, supe que no existe la tiranía eterna.

Arte: Yakov Chernikhov


diciembre 17, 2009

amnesia para todo el mundo, amnesia gratis

se van a morir
se van a morir
un día se van a morir todos los que viven del miedo

los que se ríen de él
los que lo alimentan
los que lo van escupiendo y contagiando por la calle

pero no van a morir así sin más,
así en un acto:
se han reservado una tragedia larga y corrosiva.

y cuando más la deseen, la muerte se va a contonear muy cerca de ellos,
van a sentir su perfume, pero ella
no va a usar su hoz.

no.
ella se va a dar un banquete,
de una a una masticando lentamente
cada fibra nerviosa.


diciembre 10, 2009

serenatas.

los hombres iban y venían, las mujeres paseaban sus sandalias por la galería. el poco arte que alguna vez se respiraba en el aire se había desvanecido. en su lugar había llegado la desidia. una desidia disfrazada de bohemia. un aroma a encierro que inundaba cada rincón con pretensiones de lugar. las personas ya no se animaban a ser diferentes. no había por qué. el romanticismo había sido bajado a hondazos con piedras de hechos. los hechos dominaban todo. y el miedo era el motor; no, el combustible de la desidia. el mismo miedo que mantenía a las personas encerradas, inmóviles, sin esperanzas.
compraban, mientras tanto, objeto tras objeto inútil. bebían sin razón. fumaban automáticamente. era la edad de la razón, de lo exacto y lo medido, la edad en que todo estaba inventado y sólo restaba agregarle accesorios. poco a poco, entonces, comenzó la rebelión de las cosas.
porque las cosas, tan anheladas y después tan olvidadas, habían aprendido algo de poesía. cuando nadie las veía destilaban su magia. eran actos para nadie, pero que nada de egoísta tenían. eran actos para el mundo. un viejo colador de café, por ejemplo, en un mediodía de martes, señalaba
algo de luz me toca y cae sobre mí
y doy gracias de poder reflejar algo de ella
creen que soy un cadáver pero
cuanto más polvo acumulo, más vivo me siento.