diciembre 28, 2009

té+lemon+miel

quién diría que cada objeto y noción comenzarían a rotar en su lugar, mostrando de a poco no uno o dos lados desconocidos, sino todo un abanico de vistas y caras nuevas, como si un nuevo programa de computadora pudiera develarlos, aplicando nuevos cálculos sobre ellos.
quién diría que la época del año sería ésta; el ánimo justamente éste (tan extraño, turbio e inquieto); las horas serían éstas.
si hasta la noción de paz, junto con la noción de tiempo y la de fe, habían dejado de ser lo que eran. todo a mi alrededor mudaba de apariencia cual serpiente dejando atrás su vieja piel. todo tenía un aspecto hasta entonces desconocido.
lo mejor de todo era la disminución progresiva de la ansiedad. porque ese monolito inmutable que me ofrecía vivir a sus pies, y cuya sombra había enfriado mis pensamientos durante mucho tiempo, ahora empequeñecía y se alejaba de mí cada día más. cuando la soga del destino comenzó a tirar de mi cuerpo en dirección contraria a él, supe que no existe la tiranía eterna.

Arte: Yakov Chernikhov


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