abril 21, 2010

trascendental, mi querido watson

cuando mi cara apunta a la pantalla
los ojitos se me achatan
las ideas se me aplastan
pero mis dedos empiezan a moverse solos, nerviosos, arañando lo que encuentren.
a veces la sangre salta un metro más allá y después tengo que lamentarme.
no importa, digo en voz alta, no importa.
me trago la decepción, aunque cause acidez.
fumo mucho así las acideces se mezclan y chau.

cuando mi cara apunta a la ventana es diferente porque
trato de nombrar cada auto cada expresión y cada corte de pelo
y voy doscientos seis nervios trabajador
fitito alegre estudiantil
erre doce angustia pelado papá de familia
peugeot no sé cuál se dio vuelta no vi nada
moto gordita
kangoo distraída viene de la pelu
acá los ojos no se me aplastan sino que de tanto mirar
se me salen para afuera y me entra a doler la cabeza.




abril 15, 2010

junto al jagüey

de la piedad universal hasta la ultima pasarela cibeles comentada por un puto (como no podía ser de otra manera). de lebon y tantos otros a la heineken. del quiosco hasta la mente de algún yanqui? inglés? creo que yanqui, que piensa en imágenes. del orfeo hasta la plaza de las armas llena. de pornois a la luz de zen (creemos) que vueltea a lo ovni contra las nubes bajas. del ruido de las motos al punteo de wish you were here. del humo al humo y de la nostalgia a los mensajes de texto. del cyberpunk a jeff bridges. de as if y la plaza de ATE a la fiesta en el bosquecito. del verano pasado a la hamaca paraguaya para lecturas de siesta. del retrato de un pixel hasta parque siquiman. del pampa hasta las botellas de vino. de la clase de primer año hasta la sopa para sasha.






abril 06, 2010

disturbia

dice el budismo que la pérdida del ego es uno de los escalones necesarios para alcanzar el nirvana. el hombre sin ego, la humanidad sin ego, sería suficiente como para terminar con el 99 por ciento de los problemas del mundo. pero entonces cada hombre sería idéntico al otro. desaparecerían todos los caprichos y junto con ellos las genialidades, desaparecerían los excesos y también la locura, se perderían todas las piezas del rompecabezas universal; esas piezas de lado brillante y lado opaco que nos entregan al nacer, quién sabe para qué. no hay un solo hombre vivo que no tenga una y no se pregunte constantemente qué hacer con ella, así como tampoco hay uno solo que carezca de egoísmo, que no defienda a rajatabla su derecho de hacer o desperdiciar su vida a gusto.