junio 08, 2012

andar beber dormir


me gustaría saber cómo fue vivir en otro tiempo, cuando no había televisor en la cena para dirigir la mirada y disfrazar toda angustia o pensamiento poco amable. cuando la única alternativa en esos casos era mirar fijamente la comida, concentrarse en los dibujos del mantel o los bordes de las copas, y esperar un segundo o dos antes de que el jefe de familia corrigiera la postura inadecuada con un grito. me gustaría saber si yo fui acaso uno de esos chicos que acomodaba la espalda y llevaba uno o dos bocados "normalmente" a la boca, controlando de reojo que el jefe volviera a lo suyo para retomar ese pensamiento que impide llevar adelante con éxito una tarea tan simple como cenar. 
¡pero cuántas dudas! al final, los momentos van trayendo solitos sus obligaciones, sus prioridades, sus mandatos, siempre tironeando del grillete en el cuello del hombre, siempre despertándolo a una nueva realidad, más amarga, más insólita, más incomprensible. y siempre empujándolo al quehacer diario, a la labor cotidiana, a la eterna repetición de rituales sociales... de ésos que prometen seguridad y nunca la otorgan. ¿qué es lo que perseguimos insaciablemente? ¿y cómo encontrarlo? ¿donde está el origen eterno al que soñamos con volver, y que tanta angustia nos causa...?


Arte: Annita Maslov




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