marzo 16, 2011

todos a la vez

yo supe, desde la primera vez que la vi, que su mirada era un abismo. cada vez que esos ojos me buscan y me encuentran, me mareo un poco y hasta siento que puedo caerme adentro. pero, claro, eso no sucede porque me salvan las cejas, las arrugas, las bolsas de los ojos. me agarro de todos esos detalles y me quedo colgada de una pestaña, mientras ella habla y yo intento disimular mi pobre equilibrio.
no puedo imaginarla de niña, de vestido, inocente y despreocupada. es de esas personas que para mí siempre fue grande, desde los dos años tal vez. de esas nenas que cuando les hablás te miran serias, de esas que parecen no sorprenderse con nada de lo que les muestres.


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