febrero 25, 2010

tan sólo sonreírte misteriosamente y sacudir la cabeza. porque,

¿qué sabés vos de frasquitos con gotas?
¿qué sabés de la responsabilidad?
¿de los "cada 8 horas"?
¿de las prohibiciones?
¿qué podés saber de estar atado a esa cosa sin que te hayan pedido permiso antes?

¿qué sabés de mí?

no sabés nada. y te queda tan bien.




febrero 11, 2010

capital del folclore


anoche veía fotos de edie sedgwick, una tras otra, febrilmente. a veces me pasa eso con una persona, la gugleo y miro todas sus caras, sus poses, sus gestos, como tratando de entender qué dice, qué siente, como buscando esas palabras que nadie escribirá jamas sobre ellos. entonces imagino muchas cosas: que se sienten solos, que nadie los entiende de verdad, que hacen un gran esfuerzo por no quitarse la vida y por eso se disfrazan, que sienten pena por todos nosotros por ser tan sonsos. creo que el detonante siempre es su sonrisa (la de edie, la de dash, la de kurt) aunque a veces también es la no sonrisa, la mirada petrificada que dice "es tan al pedo sonreír", como la de frida. edie también tiene una no sonrisa muy particular: muchas personas pueden confundirla con tristeza, aunque yo estoy segura de que es algo más. creo que intenta contarnos lo que aprendió por las malas. pero, ciegos como siempre, nos urge darle un abrazo y sentirnos más suertudos que la desdichada, que podemos curarla con mucho amor. y seguimos sin entender que es ella la que intenta ayudarnos desde el otro lado de la fotografía.




enero 14, 2010

the best for

entonces caminaba por deán funes sin ganas de curiosear esas miradas que a veces me buscaban desde unos metros más adelante o desde la vereda de enfrente. caminaba así porque por más que pensara y pensara, no encontraba la respuesta al dilema:¿cómo pude hacerlo sin pensarlo dos veces... y ahora estar tan arrepentida? ¿a qué persona estaré traicionando con esta pregunta: a la de entonces o a la de hoy?

y otra vez el desdoblamiento de personajes o la bipolaridad me entretuvo lúgubremente todo el viaje a casa. repasé su mirada sobre mí una y otra vez. por un momento, apenas empezamos a hablar, me enorgullecí de sentir entre nosotros una especie de conexión que nos permitía fluir y comprendernos sin problemas. ahora no podía creer que la hubiera notado, ahora deseaba que no hubiera existido nunca.

una, dos charlas de rigor al llegar a casa. uno, dos rituales de llegada. después, sin querer, mis manos al timón - teclado de la absurda navegación sin rumbo; esta vez la tormenta estaba dirigida por un ilustre director de cine. porque después de unos minutos, la frase saltó ante mis ojos.

no sé por qué lo hice, señor. me disculpo.

y ya no existen ni bipolaridad ni imaginación ni escape reflejo ni pensamiento lúgubre ni arrepentimiento (qué asqueroso me resulta siempre). solamente la realidad como sucedió. y el rescate de la sagrada repetición:

no sé por qué lo hice, señor. me disculpo.




enero 09, 2010

femme femme femme

como todas las noches imaginaba caricias que no sucedían. que nunca sucedían como en la mente.
las cosas como son: imperfectas. las personas como son...
aun con la resignación a cuestas, la negación cual máscara que tapa la realidad.
la música susurrando, justamente lo que quiero escuchar, a mi oído. dulce y perfecta. una y otra vez.

simplemente perfecta,

irreal entonces,

imaginaria.

imposible.

anhelada y soñada.

cerrando los ojos las caricias vuelven a insinuarse. no sé por qué me enojé cuando me lo dijeron.
vos necesitás...
y entonces contesté, sintiéndome intrépida aunque siendo orgullosa, mirando al piso,
...qué impresiones que puede dar uno.

como si se pudieran pedir cosas solamente con la mirada. y que cualquiera pudiera verlo tan claramente.

dos veces me lo dijeron en menos de una semana. deben haber sido muchas más.




diciembre 28, 2009

té+lemon+miel

quién diría que cada objeto y noción comenzarían a rotar en su lugar, mostrando de a poco no uno o dos lados desconocidos, sino todo un abanico de vistas y caras nuevas, como si un nuevo programa de computadora pudiera develarlos, aplicando nuevos cálculos sobre ellos.
quién diría que la época del año sería ésta; el ánimo justamente éste (tan extraño, turbio e inquieto); las horas serían éstas.
si hasta la noción de paz, junto con la noción de tiempo y la de fe, habían dejado de ser lo que eran. todo a mi alrededor mudaba de apariencia cual serpiente dejando atrás su vieja piel. todo tenía un aspecto hasta entonces desconocido.
lo mejor de todo era la disminución progresiva de la ansiedad. porque ese monolito inmutable que me ofrecía vivir a sus pies, y cuya sombra había enfriado mis pensamientos durante mucho tiempo, ahora empequeñecía y se alejaba de mí cada día más. cuando la soga del destino comenzó a tirar de mi cuerpo en dirección contraria a él, supe que no existe la tiranía eterna.

Arte: Yakov Chernikhov


diciembre 17, 2009

amnesia para todo el mundo, amnesia gratis

se van a morir
se van a morir
un día se van a morir todos los que viven del miedo

los que se ríen de él
los que lo alimentan
los que lo van escupiendo y contagiando por la calle

pero no van a morir así sin más,
así en un acto:
se han reservado una tragedia larga y corrosiva.

y cuando más la deseen, la muerte se va a contonear muy cerca de ellos,
van a sentir su perfume, pero ella
no va a usar su hoz.

no.
ella se va a dar un banquete,
de una a una masticando lentamente
cada fibra nerviosa.


diciembre 10, 2009

serenatas.

los hombres iban y venían, las mujeres paseaban sus sandalias por la galería. el poco arte que alguna vez se respiraba en el aire se había desvanecido. en su lugar había llegado la desidia. una desidia disfrazada de bohemia. un aroma a encierro que inundaba cada rincón con pretensiones de lugar. las personas ya no se animaban a ser diferentes. no había por qué. el romanticismo había sido bajado a hondazos con piedras de hechos. los hechos dominaban todo. y el miedo era el motor; no, el combustible de la desidia. el mismo miedo que mantenía a las personas encerradas, inmóviles, sin esperanzas.
compraban, mientras tanto, objeto tras objeto inútil. bebían sin razón. fumaban automáticamente. era la edad de la razón, de lo exacto y lo medido, la edad en que todo estaba inventado y sólo restaba agregarle accesorios. poco a poco, entonces, comenzó la rebelión de las cosas.
porque las cosas, tan anheladas y después tan olvidadas, habían aprendido algo de poesía. cuando nadie las veía destilaban su magia. eran actos para nadie, pero que nada de egoísta tenían. eran actos para el mundo. un viejo colador de café, por ejemplo, en un mediodía de martes, señalaba
algo de luz me toca y cae sobre mí
y doy gracias de poder reflejar algo de ella
creen que soy un cadáver pero
cuanto más polvo acumulo, más vivo me siento.