
cuando la noche se acabe otra vez, cuando ya hayas guardado
ese pedazo del finde que no va a morir jamás,
cuando el vaciamiento del local y los guardias palmeando tu espalda te digan
es hora de volver a casa / a la realidad,
en ese momento en que la música se apague de repente (a lo mejor porque llegó la muni)
y te quedes sordo de momento
vacío de lo que era tu maravilla
desnudo de tus mil y una noches en una
(cuando entiendas que por más trago en tu mano que haya
la noche murió)
y el goddamn sol salió otra vez,
cuando no tengas más esperanzas en serio
acordate de esto:
estés donde estés tenés un beso un abrazo y una caricia rozándote el cuello;
ahora andá y buscá una almohada
para soñar y dormir conmigo.
en la tierra de orfeo soy perfecta y en la de hades también,
porque el paisaje aquí sí es infinito.

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