
Al principio: éramos los únicos en toda la isla que no le tenían miedo al agua. no era que sabíamos nadar: ni siquiera entendíamos bien de qué se trataba eso. pero nuestros días por la arena y por la selva parecían habernos aburrido un poco. y entonces nos la pasábamos chapoteando, jugando, haciendo saltos locos; encontrando cosas en el lecho marino. hasta que la noche nos agarraba cansados, durmiendo en la arena húmeda, con las olas tapando y destapando nuestros pies.
Luego: tanta gente metiéndose me cansaba. mi cansancio lo ponía nervioso. ¿por qué tienen que estar pendientes, así? fue una mezcla de mala suerte y lecciones por aprender. la pedagogía nos atrapó por completo. aprendimos a vivir dentro de una cueva y dominamos de a poco ese arte también. igual ya era tarde. ahora los demás vivían en nuestras mentes, y éramos nosotros los que llenábamos el aire de humo citando sus presencias sutiles y grises.
Finalmente: ¿fueron mis nervios los que se rompieron, o ellos se encargaron de romper todo? yo no sabía que vivir era tener que olvidar. ¿acaso alguna vez llega la escena final? los únicos planes que se llevan a cabo son de a uno. ¿habrá sucedido esto en verdad, o será que todo lo soñé y lo sigo imaginando? la realidad no es más que una stripper pudorosa.

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