marzo 16, 2010

vanishing point

comer un dulce o tomar otro té o fumar otro cigarrillo. solamente la última de esas opciones traería un poco de cargo de conciencia, pero solamente un poquito.
seguir leyendo y leyendo por no decir divagando no trae ninguna culpa. ya se me hizo vicio; y sí, hace muchos años que soy mi priopia jefa, mi guardían del campo de concentración, mi malvada madre superiora. entonces pienso que me convendría un llamado de atención, un poco de sentido del deber para alejarme de esto. esto que se llama internet y en mi caso lectura compulsiva.
me mareo y me pierdo. algún descubrimiento me hace saltar de alegría, a veces cantar. pero ¡ay! buscar no es tan lindo como encontrar. hurgar y hurgar decepcionándome mil veces (y encima, revisando las decepciones, ¿no estaré siendo muy prejuiciosa...? y así) a veces me cansa. a veces me quita demasiadas energías. muchas muchas. ¿qué buscaba? ¿para qué buscaba? busca busca que te busca hasta que quiero levantarme para ir a la cama, o ver televisión. entonces le digo a mi cuerpo ea! y me levanto y doy dos pasos. ¡pero qué liviana me siento! me digo. ahh... no, claro. ahí me doy cuenta, vuelvo mi vista al sillón y veo mi cuerpo sentado tras la computadora apagada. quieto. sólido. vacío.




No hay comentarios: